El alga dulse se caracteriza por su color rojizo y, habitualmente, se encuentra en buenas cantidades en Escocia, Noruega, Irlanda o incluso el norte de Francia. Crece en aguas profundas, se caracteriza por su suavidad y texutra fina.
Su propiedad principal es el aporte de hierro, lo que la convierte en perfecta para luchar contra la anemia. Además, es rica en potasio, yodo y también vitamina C y provitamina A. Puede llegar a resultar muy bien para la vista, la regeneración de mucosas e incluso para fortalecer la flora intestinal.
Lo más interesante, acaso, del alga dulse es que puede ser consumida de muy diversas maneras. Puedes remojarla un poco y emplearla como si fuera una lechuga en una ensalada, puedes utilizarla en salsas, acompañando pastas, escaldada, cocida, en sopas y como se te ocurra.
Una interesante sugerencia para acompañar pastas, un pesto de alga dulse: remoja algunas hojas del alga y procesa con uno o dos dientes de ajo, aceite de oliva, piñones o nueces y un poco de queso rallado. Perfecto para unos espaguetis.
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