Por eso mismo, los especialistas del mundo recomiendan la ingesta de pescado azul al menos dos o tres veces a la semana, ya que esto traería importantes beneficios para evitar la hipertensión, el riesgo de infarto, la muerte súbita y hasta la arritmia cardíaca. Además, las grasas omega 3 también tienen efectos sobre el aparato circulatorio y la prevención de artritis.
También se recomienda su consumo por ser un pescado fácilmente digerible, bajo en calorías y con unos lípidos que están asociados directamente a la salud y la prevención de accidentes cardiovasculares. Todo esto sin contar con las vitaminas que posee y minerales como el calcio, el yodo, el hierro, el potasio o el fósforo.
Entre los más comunes pescados azules encontramos a algunos como el atún o bonito del Norte, la sardina, anchoa, boquerones, arenques, salmon, trucha, anguila, jurel, congrio, cazón, rodaballo, palometa, lamprea, pez espada y caballa, entre varios otros más.
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