Fue descubierta por el doctor Vasily Bukin, quien la aisló de la leche coagulada, aunque también se obtiene de la col fermentada. El beneficio del consumo de vitamina U más estudiado es el que ejerce sobre las úlceras digestivas, logrando curarlas en un lapso de entre 30 y 40 días, al favorecer la regeneración de la mucosa.
Si bien el repollo es la principal fuente de vitamina U, no es la única, también está presente en la alfalfa, en las semillas de sésamo, en la yema de huevo, en el plátano y en la levadura de cerveza. Por otra parte, la vitamina U también cumple otras funciones, tales como ayudar a la coagulación de la sangre y a la formación de plaquetas, por lo que es útil en ciertos tipos de anemias y hemofilia.
Además el consumo de vitamina U ayuda a regular el colesterol, al promover su descomposición y es beneficiosa en las enfermedades cardíacas, como así también en algunos problemas de la piel. Tal es así, que las hojas de repollo se emplean para curar heridas, abscesos, forúnculos, acné, picaduras de insectos, quemaduras de piel y todo tipo de lesiones en la piel.
Cabe aclarar que la vitamina U pierde sus propiedades con la cocción, por lo que el tratamiento anti-ulceroso se debe hacer a base de jugo de repollo crudo, en especial verde o blanca, que son las que tienen mayor capacidad para neutralizar la acidez, favoreciendo la cicatrización.