En dosis moderadas el consumo de café ayuda a prevenir algunas enfermedades, en especial, las enfermedades neurodegenerativas, como Parkinson o Alzheimer, ya que contribuye a conservar la memoria y aumenta el rendimiento físico y mental. También, por su alto contenido en antioxidantes, puede retardar el proceso de envejecimiento.
Por otra parte, estudios científicos han demostrado que, aunque aún no se conoce por qué mecanismo, el consumo diario de una a cuatro tazas de café, contribuiría a disminuir en un 40 por ciento la probabilidad de padecer gota.
Además, la cafeína dilata los bronquios, combate el asma, previene la diabetes y reduce el riesgo de desarrollar cirrosis hepática. Ayuda en la depresión, ya que es estimulante. Reporta energía y puede aliviar el dolor de cabeza al dilatar los vasos sanguíneos del cerebro. También es una rica fuente de potasio, magnesio y fluoruro.
Según el British Medical Journal el consumo moderado de café durante el embarazo no perjudica la salud, ni afecta el desarrollo del bebe. Aunque cabe aclarar que la cafeína y el embarazo son incompatibles en dosis mayores a una o dos tazas diarias.
Por otra parte, según un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Americana de la Universidad de Harvard, el café no eleva el riesgo de hipertensión. En éste como en otros casos, la clave parece estar, en el consumo moderado.