Haciendo un cálculo porcentual, con respecto a una dieta diaria de unas 2000 o más calorías, que es algo normal dentro de la población, un vaso de cerveza no aportaría tanta cantidad calórica como se cree. Por esto mismo es que estos estudios han derivado en afirmar que la cerveza engorda sólo cuando se lleva un estilo de vida y alimentación desordenado, que genera la clásica "barriga cervecera".
"Se ha descubierto que el causante de la 'curva de la felicidad' es la variante DD del gen de la enzima conversora de la angiotensina (ACE), que favorece la acumulación de grasas alrededor del abdomen Los portadores de esta variante tienen tendencia a desarrollar grasas abdominales, aunque no todas las personas llegan a desarrollarla si siguen una dieta equilibrada y realizan ejercicio", argumentan desde el Centro cerveza y salud con respecto a este discutido tema.
Por estas razones, podría afirmarse que la cerveza en sí no engorda ni causante de obesidad. El problema se da cuando se combina con otros factores de riesgo. Aunque suene increíble, comer banana, chocolate o beber café y cerveza, y mantener el peso es posible