Probablemente Pedro creyó que hablábamos de cervezas industriales, cuando lo estábamos haciendo de cervezas artesanales. Es que sí, en ese aspecto, cualquiera puede superar a las cervezas de consumo masivo que se producen en el Norte de América. Claro está, las lagers americanas (con Budweiser a la cabeza) son especialistas en obtener bebidas lo más cercanamente parecidas al agua, es decir "incoloras, inodoras e insípidas". Pero, como contrapartida, hay que remarcar que en los Estados Unidos se está viviendo una auténtica revolución en materia de cervezas artesanales que está pasando desapercibida para gran parte del público europeo, acostumbrado a beber excelentes botellas llegadas desde territorios mucho más cercanos.
Cuando hay una idea hegemónica demasiado fuerte y dominante, es imposible que no se desaten focos de resistencia. Y era totalmente lógico que en un territorio tan amplio como el de los Estados Unidos no hubieran interesantísimas reacciones contra el dominio de las lagers poco atractivas y de sabor pestilentes que emergen de dicha nación. Y así fue como miles de pequeñas cervecerías a lo largo y ancho de los Estados Unidos comenzaron a tomar lo mejor de lo que sucedía en Europa, para elaborar cervezas que estuvieran acordes al paladar de lo que pretendían. Así es como hoy las microcervecerías dominan el 4 por ciento del mercado de aquel país, un número para nada menor si se tiene en cuenta los competidores (y sus innumerables campañas de publicidad y marketing) que tienen enfrente.
Con respecto a este asunto, un reputado blogger de los distintos que hay en Latinoamérica con respecto a este tema escribió al respecto que "la actualidad del movimiento cervecero de Estados Unidos consolida lo mejor de cada una de las diferentes escuelas. Hoy se pueden encontrar excelentes lagers al estilo centroeuropeo (la Samuel Adams, Victory Prima Pils), tienen cervecerías que replican muy bien estilos británicos (Bridgeport, Full Sail) y hasta se dan el lujo de tener cervecerías que producen toda una gama de productos de muy alta calidad inspirados en la tradición belga (Ommegang, Allagash, Jolly Pumkin, entre otras). Es decir, creo que hoy en día la cerveza artesanal en Estados Unidos cuenta con productos de una muy buena calidad técnica, consistentes, con una amplia variedad de estilos y con una gran capacidad de creación y superación".
Y es una perfecta síntesis de lo que allí sucede: un aprendizaje rápido y efectivo de las tradiciones británicas, belgas, alemanas y checas para plasmarlo en su propio territorio, con sus tecnologías y también agregando interesantes detalles propios, consiguiendo, como lo citado anteriormente, una interesante síntesis de lo mejor -y más granado- del territorio europeo, desterrando así definitivamente el preconcepto negativo que se tiene de toda cerveza estadounidense.
No solamente lo ha entedido así este blogger, claro está. De hecho, en Ratebeer, algo así como la mayor comunidad cervecera online, donde los amantes de dicho líquido dejan sus puntuaciones y sensaciones con respecto a lo que consumen, el Top 10 está integrado por siete cervezas producidas en los Estados Unidos, quedando una sueca y dos belgas dentro de dicho escalafón. Y sin tener en cuenta el gran porcentaje que se agrupan dentro del Top 50.
Si bien la comercialización se reduce más bien a escalas limitadas, la exportación a territorio europeo todavía no ha llegado a gran escala y muchas de las mejores variedades son producidas por cervecerías de pequeña capacidad de elaboración (por lo que se destinan a consumo sesional o en festivales), Estados Unidos está dando que hablar y mucho en materia de cervezas artesanales, convirtiéndose en el nuevo paraíso para los amantes de lúpulos, maltas y levaduras en formato bebible.