Las cervezas negras suelen ser perfectas para una temporada invernal. Ideales para ser bebidas entre 8 y 10 grados centígrados (incluso a más temperatura, si te apetece) y hasta incluso pueden ser tomadas como postre. Una imperial stout, con fuertes notas a tabaco y café, o una cream stout (del estilo de la popular Guinness) pueden sentarte muy bien. Ambas suelen tener una graduación alcohólica que ronda (y supera) los 7 grados, lo que las hace confortables para dicha época del año.
Caso similar es el de barley wine (vino de cebada), las wee heavy y las strong scotch ale, todas con una graduación alcohólica abundante, que pueden ser bebidas a temperaturas más cercana a la ambiente y en las que puedes encontrar muchas notas de las maltas y además ciertas reminiscencias a brandy y otras bebidas espirituosas. Totalmente recomendadas para el invierno.
Algunas cervezas de abadía, como suele conocerse a las que se elaboran bajo dicho preceptos -principalmente en Bélgica-, también pueden ir de fantásticamente para un dia de invierno. Suelen ser super maltosas, tener dejos frutales y también buenos porcentajes etílicos. Ideales para un postre. Recomendadas las belgas Rochefort y la holandesa La Trappe.