- Respeta su espacio íntimo, no lo invadas.
- No seas autoritario.
- No lo obligues a conversar si no quiere, encuentra el momento adecuado en que te lo permita.
- Respeta su desorden si es que lo tiene.
- Es mejor que tenga su propio espacio íntimo, por ejemplo su dormitorio.
Se tendría que marcar el límite de una forma que sea lo menos autoritaria posible, pero si no funciona y no queda otra alternativa, se debe imponer el límite. De todas modos, el límite siempre se puede marcar de la siguiente forma:
- Sin violencia
- Sin gritos
- Sin insultos
- Sin castigo físico.