Con la intención de proteger a familiares de la supuesta angustia que puede producir el conocimiento de ciertos eventos, verdades, hechos, etc., el secreto opera como un manto de silencio que de todos modos queda en el aire y se transmite de otras formas. La comunicación se ve afectada y los síntomas pueden emerger como respuesta a estas fallas comunicativas.
Es así que como respuesta a estos secretos pueden aparecer enfermedades psicológicas o signos no sanos en algunos integrantes de la familia.
Por esta razón, no se recomienda guardar secretos, ya que nada bueno puede resultar de ello. Por más que pienses que estás protegiendo a tus seres queridos, en realidad estás generando algo que no es sano para tu familia.
Algunos de los secretos familiares más habituales son:
- Sobre el origen de los hijos adoptados
- Sobre la historia familiar en general