Se trata de una cerveza con un interesante contenido alcohólico, que ronda los 8 grados pero que no se siente tanto al estar bien disimulado por el dulzor de la cerveza. Allí, entre las maltas y algo de levaduras, predominan los sabores cítricos, que se convierten en protagonistas principales. Cabe aclarar que esta variedad tiene un proceso de fermentación en el que se añaden coriandro y piel de naranja. Puede que venga de allí entonces ese sabor tan marcado.
No es una cerveza que se destaque por su amargo, más bien por su coloración rojiza. Pero, de todos modos, se trata de una buena cerveza. Sobre todo para aquellos que gustan de los tonos frutales como factor principal en una bebida de estas características.
Puntación: 7/10