Sostuvo que la baraja de Tarot encerraba un alfabeto sagrado y oculto, que los hebreos atribuyeron a Enoch, primogénito de Caín. Por otra parte, la relacionó con los veintidós senderos del árbol de la vida en la Cábala, que unen entre sí los Sephiroth o Números y combinó los senderos con las veintidós letras del alfabeto hebreo.
Consideraba que los veintidós Arcanos Mayores debían asociarse a las letras del alfabeto hebreo, para alcanzar una simbiosis completa de las letras, las cartas y senderos.
De tal modo, Eliphas Levi vio en las cartas de Tarot , una síntesis de la ciencia y la clave para interpretar la Cábala.