Si bien lo ideal en estos casos es que se haga una dieta equilibrada entre carbohidratos, proteínas y grasas, también es importante que sea seguida de cerca por un médico. Aún así, habitualmente estos son los consejos alimenticios más habituales para quienes padecen de este problema:
- La leche de vaca, los quesos fuertes y las grasas animales en general, además del alcohol y el exceso de azúcar y dulces, son los enemigos principales del hígado graso. Hay que suprimirlos para conseguir una mejoría.
- Los alimentos ricos en fibra (vegetales y cereales integrales) nos ayudarán a absorber menos grasas y azúcares de la dieta.
- Por contrario, los alimentos con mucha fibra, al igual que el pescado azul, las legumbres y algunas semillas (más fibra) y un puñado de frutos secos pueden ayudar, porque además, combaten el colesterol.
- No es recomendable ni subir ni bajar de peso muy bruscamente, sino hacerlo en forma gradual.
- Tanto antioxidantes, como las vitaminas A, C, E y también el selenio son bienvenidos para que las células no se degeneren.
- Siempre es bueno incorporar algunos remedios caseros para el hígado graso en la alimentación habitual. El cardo mariano, el boldo, el diente de león, la zanahoria o el zumo de limón pueden ayudar bastante para depurar la zona hepática.