Los que hacían ejercicio tenían niveles óptimos de colesterol LDL, mientras que los delgados y obesos que no se ejercitaban tenían valores similares entre sí y más elevado que el grupo de ejercicio físico.
El estudio revela, que el peor factor de riesgo sigue siendo el sedentarismo, y que tener bajo peso, no protege automáticamente de padecer patologías cardiovasculares.
Una persona con sobrepeso que realice actividad física, es más saludable que un individuo delgado que permanezca sedentario.
El ejercicio físico, se posiciona como un hábito que debe ser incorporado a la vida diaria, independientemente del aspecto puramente estético.
Posibilidades de hacer actividad física hay muchas, ya que el estudio no especifica un programa rígido y determinado. Cualquier ejercicio físico que estimule el sistema metabólico es positivo.
Incluso recomiendan que la actividad física tenga cierta intensidad para obtener mayores beneficios. Por tanto, si te gusta caminar, puedes intercalar tramos o períodos de tiempo de una carrera lenta, lo mismo vale para las restantes actividades aeróbicas como remar, pedalear, correr, esquiar, saltar la comba, nadar.
También ejercicios de fuerza en donde se deba cargar peso son suficientes para estimular cambios metabólicos positivos.
No interesa la clase de actividad física que realices, lo válido es moverte, por más de 30 minutos, disfrutar y sentir esa leve o gran fatiga muscular y respiratoria que te darán el pasaporte a la promoción de la salud.