La primera medida y creo que no necesita de recomendación, ya que lo debes hacer aún en medio de la actividad física que realices, es la de hidratarse convenientemente. El agua mineral o en su defecto el agua corriente es la mejor opción. Especialmente la mineral aportará nutrientes como los oligoelementos.
El combustible que más se utiliza para realizar actividad física es el glucógeno muscular y la glucosa en sangre. Estos nutrientes se obtienen de la degradación de los hidratos de carbono. Pero es importante que el aporte venga de los hidratos de cadena compleja que incluyen vitaminas y minerales que se requieren en las reacciones químicas necesarias para una recuperación satisfactoria.
Si realizaste actividad aeróbica como correr, nadar, clases de fitness, remar, patinar, esquiar, escalador, pedalear, la reposición de hidratos de carbono tiene prioridad. Por el contrario, si realizas actividad con predominio de la fuerza, el entrenamiento produce roturas de fibras musculares que deben ser reparadas y reconstruidas.
Las proteínas, a través de los aminoácidos posibilitan la reparación de las sustancias plásticas y por tanto contribuyen al aumento del tono muscular y el volumen transversal, permitiendo aumentar el peso o las repeticiones del ejercicio en la próxima sesión de entrenamiento.
Recuerda que el óptimo acondicionamiento físico se logra con la adecuada carga de entrenamiento, el suficiente descanso a través del sueño y la recuperación, que tiene relación con lo que ingieres combinado con el descanso y el tiempo transcurrido entre una sesión de ejercicio y otro.