Para comprenden el nacimiento de las arrugas, hay que pensar en la cantidad de movimientos que hacen los músculos faciales y la fragilidad que tiene la piel por naturaleza. Piensa en todas las veces que hablas, sonríes y expresas tu enojo a través de tu rostro. Piensa en la cantidad de veces que parpadeas por día, que de hecho son casi 10.000. ¿No te parece que esto termina afectando la piel de tu rostro? Pues si.
Además, como origen de las arrugas hay que tener en cuenta la gran cantidad de factores externos que día a día tu piel recibie. Entre ellas, la radiación, los rayos solares, el aire, los contaminantes que se encuentran en él... Y así la lista podría continuar.
De todos modos, existen una gran cantidad de terapias y prácticas que son definitivamente antiarrugas y que pueden resultar de maravillas para ese fin. La risoterapia, el yoga facial o los ejercicios faciales son aliados indispensables para el cuidado de la piel del rostro.