En general, los días calurosos, para actividades de fuerza y velocidad, son más favorables para el desempeño atlético. Una deficiente entrada en calor puede conducir a problemas musculares.
Con la entrada en calor se produce:
- Disminución de la viscosidad del músculo: de esta manera no hay rozamiento entre sustancias y se produce un movimiento más fluido.
- Disminución del período de latencia, que es el tiempo de reacción a un estímulo determinado. Por tanto se está más alerta y concentrado a la actividad que se realice.
- Aumento de la irrigación sanguínea: dilatando arterias y oxigenando los tejidos.
- Aumento de la temperatura corporal
- Aumento de la frecuencia cardíaca: preparando al sistema cardiovascular a un esfuerzo intenso.
Para aquellas personas que tienen un pobre nivel de acondicionamiento, el calentamiento puede llegar a ser un ejercicio en sí mismo, siendo válido utilizarlo como parte del plan de fitness.