Esta característica se puede aprovechar para hacer ejercicios de fuerza en la piscina, sin provocar impacto en las articulaciones y tendones.
- Colócate en la parte baja de la piscina, con el agua a la altura de la cintura:
- Camina hacia adelante, con los brazos fuera del agua, intentando ir cada vez más aprisa, notarás que debes hacer más fuerza para avanzar, vuelve caminando hacia atrás.
- Ponte con el agua a la altura de los hombros o axilas:
- Camina moviendo los brazos enérgicamente.
- Quédate en el mismo lugar de la piscina:
- Flexiona las piernas e intenta mantenerte flotando haciendo movimientos circulares sólo con los brazos.
- Ahora eleva los brazos e intenta flotar realizando movimientos circulares con las piernas.
- Colócate con el agua cubriendo los hombros:
- Los brazos extendidos en cruz, manos abiertas a la altura de los hombros y siempre cubiertas por el agua.
- LLeva los brazos extendidos al frente hasta que se toquen las manos y vuelve a la posición inicial.
- Ponte de pie con el agua hasta la cintura o más arriba:
- Eleva una pierna con la rodilla flexionada hasta la altura de la cadera, extiende la pierna, vuelve a flexionarla y finalmente baja a la posición inicial, repite con la otra pierna.