Pasado ese período de tiempo, el cuerpo, organismo biológico inteligente, incorpora esa actividad como una acción más, necesaria para sostener el buen funcionamiento y el equilibrio interno.
Programa para estar activo
- Realiza un paseo de 30 minutos tres veces a la semana. La caminata la debes dar sin interrupciones, a un ritmo adecuado. Una forma es de medir esa intensidad es caminar dando 100 pasos por minuto. Con sólo medir en un minuto se tiene intuitivamente el ritmo requerido.
- Acude hasta un parque o plaza. Sin necesidad de seguir un plan sistemático y rígido, sube y baja cuestas, prueba los aparatos de acondicionamiento si es que existen en tu comunidad, lleva una pelota y lanza, patea, juega con ella; el movimiento es lo que estamos alentando.
- Oblígate a volver caminando al menos 20 calles, del trabajo, la casa de tus padres, amigos, etc.
- Si puedes, juega con tus hijos, nietos, sobrinos en el suelo. Los niños tienen una capacidad de movimiento espontáneo muy desarrollada. Cualquier adulto, si pretende imitar cada uno de los movimientos de un niño, terminaría rápidamente agotado.
- Busca cualquier excusa para moverte y realizar, aunque sea pequeño, un esfuerzo físico, tu cuerpo te lo agradecerá y devolverá con gratitud.