El niño en sus primeras etapas de desarrollo es una especie de egocentrista, todo gira en torno a él y poco a poco, va asumiendo que vive en un contexto social. Esto quiere decir que se irá descentrando de esa postura, para sentirse parte de un todo.
Esto no quiere decir que lo social no tenga influencia en estas primeras etapas. Sí que la tiene y mucho, sobre todo en relación a la dinámica familiar. Por medio de la familia el niño va a asimilar e incorporar los valores culturales, fundamentalmente, por medio del lenguaje.
En el inicio del desarrollo el lenguaje es no hablado, gestual y la misma madre y los objetos primarios (padre madre) le dan una interpretación a la realidad que el niño va asimilando. Un ejemplo dentro de los varios que podemos poner, en cuanto a interpretaciones de la realidad, pero sobre todo de las necesidades del niño, es cuando la mamá interpreta que el niño tiene hambre, debido a una queja o llanto; o que tiene sueño.
Luego el niño ya con 5 o seis años e incluso antes, (a los 3 pueden concurrir al kinder) comienza a incursionar fuera de su núcleo primario que es la familia, para comenzar a conocer la realidad social e institucional que va a tener un rol fundamental en su desarrollo psicosocial.
El cómo sea ese proceso de desarrollo en la familia y luego en los primeros espacios sociales, fuera del grupo primario, va a tener una influencia muy importante en el desarrollo posterior y en cómo esa persona se posicione y actúe en el mundo.