La pimienta tiene cantidades notables de subespecies, pero lo cierto es que sus variedades negra y blanca suelen ser las más apreciadas y utilizadas. Siempre es preferible tener un molinillo y proceder a emplearla recién molida sobre el plato que querramos condimentar. Pero también puede ser adquirida ya molida, aunque sus propiedades (sobre todo su frescura) quizás no se aprecie de la mejor manera.
A la hora de hablar de sus propiedades aromáticas, la pimienta es mucho más que picante para un plato. Añade sus tintes particulares, que cambiarán según la variedad. Un poco de vigor siempre estará presente, pero también algunas variedades como la de Jamaica (muy especiada, con notas de clavo de olor) o la de Cayena (mezcla de pimientas muy picantes), añaden su toque particular.
Lo cierto es que sirve tanto para condimentar carnes como verduras, guisados o sopas frías y cualquier plato que a uno se le ocurra. Siempre habrá una variedad que le sentará de maravillas a lo que queremos cocinar.