La práctica en la piscina, ayuda al niño a ser capaz de adaptarse al medio acuático y a desplazarse en el agua, por debajo de ella y de disfrutar de una cierta autonomía mientras juega con sus padres y con otros niños, además durante este aprendizaje adquirirá una serie de conocimientos que guardará durante toda su vida, los cuales seguirá desarrollando y determinarán su contacto futuro con el agua. Asimismo, le proporcionará al niño diversos patrones de movimiento que le permitirá flotar, bucear, desplazarse, etc.
Por todo esto, el baño en la piscina presenta diversos beneficios para el niño:
- Relaja, y por lo tanto, el bebé duerme mejor
- Abre el apetito
- Desarrolla habilidades motrices
- Mejora la coordinación, el equilibrio y el conocimiento del espacio
- Fortalece el sistema cardiovascular
- Regula la circulación sanguínea
- Ayuda a desarrollar músculos y huesos
- Activa el sistema inmunológico
- Fomenta la diversión y el espíritu de juego
- Apoya el descubrimiento de las sensaciones de independencia y seguridad
- Evita futuros miedos a nadar
Si deseas más información sobre la estimulación temprana de los bebés en el medio acuático, consulta el artículo Estimulación del recién nacido en el agua.