Los cubos de fermentación generalmente son tanques de plástico (u otros materiales) donde se almacen la producción para que vaya tomando forma. En ese estadío, la cerveza aún tiene un aspecto verdoso producto del mosto y su sabor dista bastante de lo que será finalmente.
Es crucial que, cuando se realice la fermentación en el cubo, se haga a baja temperatura (entre 0 y 10 grados centígrados) para que la levadura comience a hacer su trabajo. También se le añadirá el gas mediante una bombona o por anhidrido carbónico. También es importante que pueda salir aire del cubo, pero que no entre oxígeno porque la dañaría.