Estos jardines zen consisten en un campo de arena de escasa profundidad. Además de arena, hay grava, rocas y ocasionalmente algo de hierba, musgo y otros elementos naturales. De todos modos, hay gente que los fabrica a pequeña escala para tenerlos en su propio hogar.
Los jardines zen son de escasas dimensiones. De hecho, rara vez superan la dimensión de 10 metros por 30. La arena rastrillada (que puede tener diferentes trazos) indica la figura del mar. En torno a las rocas que se ubican, se forman anillos, como si estas formaran ondulaciones en el agua. En el resto del jardín, se rastrilla en paralelo a la plataforma que le da sus cimientos.
Estos jardines zen se realizan siguiendo proporciones sagradas y tienen múltiples lecturas, pero siempre siguiendo el múltiplo de tres, que según las creencias de los meditadores, confiere interesantes propiedades energéticas.
Aquellos que los fabrican a pequeña escala para tenerlos en su hogar, recomiendan colocarlos en la mesa de luz. Así, cuando uno no encuentra el horizonte, puede meterse en una realidad diferente y encontrar el equilibrio energético.