Los deportes infantiles son, en realidad, juegos altamente reglados, competitivos, en donde generalmente se consagra a un ganador y que la mayoría de las veces exige un esfuerzo y capacidad física para practicarlos.
Pero lo realmente importante para el niño es el carácter lúdico que tiene el deporte, o sea que en realidad se juega con el control de reglas precisas y un poco más sofisticadas, que las del juego espontáneo.
Los niños atraviesan varias etapas de crecimiento, tanto psíquicas como físicas, por eso, como están formándose, es necesario que la práctica deportiva sea multifacética, esto significa que practiquen y entrenen en varias actividades y deportes, incluso simultáneamente, sin especializarse exageradamente en ninguno, por lo menos hasta que lleguen a la etapa puberal.
Las actividades estereotipadas y repetitivas son las que los niños aborrecen por considerarlas aburridas y desmotivantes, por eso si quieres que tu hijo mejore la fuerza de piernas, en vez de obligarlo a realizar sentadillas, puede practicar fútbol, ya que si bien entrenan físicamente, además de jugar, la motivación de jugar el partido y de estar con compañeros, hará que la actividad le sea más agradable.
Por último, debido a una lógica evolución hormonal, el niño no desarrolla musculatura, por lo que ciertas actividades, es innecesario realizarlas en forma tan metódica, al menos hasta que llegue a la adolescencia.