Evita que gotas del mismo entren en contacto con el gel, de lo contrario, la humedad hará que pierda transparencia y que su aspecto se torne opaco.
Revuelve el gel, a medida que se vaya licuando, para que se derrita uniformemente. Cuando esté completamente derretido, viértelo en el recipiente que hayas elegido para tal fin.
A la hora de seleccionar un buen recipiente para tu vela de gel, ten en cuenta que ésta no es desmoldable, por lo que el mismo pasará a formar parte del producto terminado. Por tal motivo, se utilizan recipientes transparentes, en especial, de vidrio. Asegúrate, que el grosor de las paredes es suficiente, como para resistir la alta temperatura del gel caliente.
Cuando comience a enfriar y solidificar, deberás introducir el pábilo.
Por otra parte, podrás incorporar color y aroma a tus velas de gel, mediante el empleo de colorantes líquidos y esencias especiales,
que podrás adquirir en casas especializadas.