El país otomano produce su té en la costa este del Mar Negro, donde se encuentran la mayor parte de las plantaciones. Estas se ven claramente favorecidas, por las precipitaciones que hay en la región y la fertilidad del suelo. Así es como se consigue un té negro de gran calidad, que es tradicionalmente el más bebido en la zona.
El té tiene una singular importancia dentro de la cultura musulmana de Turquía, que lo bebe en reemplazo del café o el alcohol. Lo toman tanto fuerte como suave, en pequeños vasos y bien caliente, al que agregan azúcar o no, de acuerdo al gusto. Lo cierto es que es el té en Turquía, tiene una significación de cabecera.