Por ejemplo en países como Australia y Nueva Zelanda también tienen sus propias costumbres relacionadas con esta noble bebida. Suelen beber un té llamado Devonshire, que es más cremoso. Y por supuesto, allí también es muy común beber una taza de té a toda hora.
En Hong Kong, país cercano a China pero que se encontró largo tiempo bajo dominio británico, se sirve un té con leche evaporada bastante peculiar. En Irlanda, mucho más cercana a Inglaterra, supieron tener el record per cápita en consumo de té. Lo más común es que se beban unas cuatro tazas al día.
En los Estados Unidos, en cambio, el té negro se impuso unánimemente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se vieron frenados los proveedores de otras variedades. Recién hace pocos años comenzaron a ganar notoriedad nuevamente. De todos modos, los estadounidenses han adaptado el té haciéndolo dulce y helado, a veces con limón, para crear el clásico "iced tea".