El té llegó a Irán cuando todavía llevaba el nombre de Persia. Obviamente, su cercanía con la India favoreció mucho en ese aspecto a este país. Así fue convirtiéndose poco a poco en una de las bebidas nacionales, hasta el punto de ser uno de los países que mayor consumo per cápita tiene de té.
Pero no solamente en materia de consumo se destaca Irán como un país con una fuerte cultura del té. Sino que también lo produce. Toda la región norte, asimismo que las costas del Mar Caspio son aptas para el cultivo. Especialmente la provincia de Gilan, donde miles de personas se desempeñan en ese área.