Eso sí, requerirás disciplina y perseverancia para lograrlo, pero una vez que lo domines te darás cuenta que habrá valido la pena el esfuerzo. He aquí la fórmula.
- Procura afinar tu sentido del juicio. Instrúyete para que cada vez mas adquieras sabiduría sobre las diversas situaciones en las que tengas que decidir o desenvolverte.
Esto lo puedes lograr de diversas maneras: analizando a profundidad el hecho más significativo que hayas enfrentando durante el día; ampliando la dimensión de tu pensamiento y para ello puedes estudiar las técnicas de pensamiento de una eminencia en la materia que es el psicólogo Edward de Bono; analizando las consecuencias de tus decisiones.
- Mantente sereno aún en situaciones difíciles. Permanece en tu centro. Enfócate en tu caudal de recursos personales para resolver los diferentes desafíos y problemas que el trabajo y la vida te plantean. Este punto requiere dominar el arte de conquistarse a sí mismo.
- Sé congruente entre lo que dices y lo que haces. Tal vez éste sea uno de los aspectos más contundentes que le dan autoridad moral a un líder. Lo contrario lo debilita.
- Destácate por tu equilibrio. No sólo regañes, también felicita. No sólo critiques, también aprende a descubrir los aspectos rescatables de una persona, situación o cosa.
- Evalúa el trabajo de tus colaboradores en base a sus resultados. Jamás lo hagas por la forma en que se visten, se peinan, su inclinación sexual, su origen familiar, religión o raza. Recuerda siempre que el único criterio aceptable para medir a un trabajador son los resultados que produce.
¡Sí se puede!!