Con un centro de producción situado en la Abadía de Notre-Dame de Saint Remy, muy cercana a la localidad belga de Rochefort, esta cerveza cuenta con tres variedades especiales. Una de ellas es la 6, muy difícil de conseguir si no es en cercanías del monasterio. Su coloración es oscura y su graduación alcohólica supera los 7 grados. La denominada 8 se destaca por su aspecto salvaje y su vigor en boca. Mientras que la 10, el tercer tipo de cerveza Rochefort, tiene como característica principal su espuma consistente y su fuerte sabor a cereales. Atención, esta variedad es sólo para valientes: su graduación alcohólica supera los 11 grados.
Una interesante historia cuenta que el monasterio donde los monjes trapenses elaboraron historicamente esta cerveza fue destruído por Napoleón Bonaparte. Pero a fines de siglo XIX, momento posterior a la reconstrucción de la abadía, comenzó nuevamente con la elaboración de este manjar gaseoso.
En monje cervecero Frère Antoine decía que "la Rochefort es comida y bebida a la vez, alimento imprescindible durante el período de la cuaresma para equilibrar su dieta". Y no es casualidad que diga esto, ya que los monjes trapenses son vegetarianos y el consumo de cerveza colabora directamente con el equilibrio de vitaminas y proteínas. Pues entonces, esta es una de las tantas razones que te estimularán a probar esta deliciosa cerveza.