Se centra en las teorías del Qi, sangre, órganos, meridianos y colaterales y, principalmente, se caracteriza por la presión y frotación sobre ciertos sectores, considerados puntos acupunturales, como así también músculos y áreas de la piel. Para esto, se emplean diferentes zonas de la palma de la mano y dedos, variando la fuerza según sea necesario.
Al pulsar sobre determinados meridianos y puntos acupunturales, se aumenta en flujo del Qi y también el de sanguíneo por sobre esas zonas. De este modo, la función bioenergética de los órganos y visceras se ve regulada y mejorada. Por estas características es que se la aplica, junto a otras terapias de la misma índole, para mejorar la salud de los enfermos.