En el mercado medieval se ofrecen a la venta todo tipo de artesanías y productos gastronómicos, además de talleres demostrativos de oficio, como los de barro, pan, cuero, juguetes, joyería y carpintería. Por otra parte, los visitantes pueden saborear la gastronomía medieval en la pulpería gallega, la sidrería asturiana o en las tabernas manchega, alemana o madrileña.
Entre las actividades recreativas se destacan el tiro con arco, las tiradas de cartas, los cuentacuentos, juegos de malabares y la exposición de armas medievales y aparatos de tortura utilizados por la Inquisición.