Pero, ¿qué es el trabajo bajo presión? La definición puede resultar bastante subjetiva, no obstante, existe un test capaz de determinar si estás siendo objeto de presión en el trabajo. Básicamente, se trata de ser capaz de trabajar y resolver de forma satisfactoria, las actividades desarrolladas, aún ante circunstancias totalmente adversas.
Por otra parte, cierto grado de presión es inherente a toda tarea que se realiza con una considerable responsabilidad y se relaciona, directamente, con la incertidumbre por el logro o no de los objetivos planteados. Sin embargo, se corre el riesgo de terminar como Juan sin tiempo, gobernados por la prisa, la presión laboral y el abandono de otros aspectos de la existencia.
Cabe preguntarse ¿hasta qué punto colaboramos en generar la situación de trabajo bajo presión?, ¿cómo evitar que la adicción al trabajo nos arruine la vida? La respuesta puede parecer sencilla, simplemente ¡desconéctate!, aunque quizás, no sea tan fácil lograrlo. Aprender a desconectarse es fundamental para combatir el estrés, que trae aparejado la presión prolongada.
Algunos líderes y empresarios entienden la presión como un método para aumentar la productividad o rentabilidad de sus empleados, corriendo el riesgo de perder el contacto con la inteligencia emocional, de tal modo, no sólo no consiguen mejorar el rendimiento en el trabajo, sino que lo empeoran. Más allá de la inteligencia emocional, hay que considerar la Inteligencia social, cualidad del éxito empresarial, sin la cual no se logra ejercer un liderazgo efectivo.
Para saber cómo enfrentarse a situaciones laborales difíciles, soluciones basadas en la inteligencia emocional, te pueden ayudar a salir airoso de situaciones de trabajo bajo presión, para recuperar y conservar la motivación laboral perdida.