Una de las causas más comunes de la aparición de las patas de gallina es el sol. Inevitablemente, nuestro rostro está expuesto al sol. Esto hace que la elasticidad de la piel vaya perdiendo vigor.
Por esta misma razón, la mejor manera de combatir este problema es usando anteojos de sol, sombreros de ala ancha y colocando protector solar cada dos o tres horas cuando andamos fuera de casa. Son puntos de partida básicos para luchar contra las patas de gallo.
Sin duda alguna, la otra causa principal de la aparición de estas patas de gallo es el humo. Ya no sólo el humo del cigarrilo que tu mismo fumas o por el ambiente en el que te encuentras, sino también ese agente externo producto del smog que respiras a diario en tu habitat. Inevitablemente, esto hace que los ojos y la piel que los recubren se irrite.
No siempre es fácil y no siempre es posible, pero lo mejor que puedes hacer en esta instancia es dejar de fumar y evitar lugares donde haya mucho humo y encierro unidos. Además, puedes eliminar las patas de gallo, practicando ejercicios faciales y en particular, haciéndote masajes para las patas de gallo.