Cuanto más impregne, más color le dará.
Si utiliza el cuenco "rútisco", debe rellenarlo de carmín:
- Vierta unos granos de polvo de carmín, para impregnar ligeramente el cuenco de arcilla.
- A continuación déjelo secar.
- Nunca debe quedar una pasta, puesto que cuando se seque, se caerían los polvos de carmín.
- Puede utilizar los polvos de carmín en otro recipiente, pero siempre que sea de arcilla, ya que el poder de coloración de este carmín es muy alto.
- Para utilizarlo de nuevo, proceda de la manera anterior.
Conseguirá un color entre rojo y rosa, dependiendo de la tonalidad de su piel, además de hidratarla y mineralizarla, debido a las propiedades nutritivas de la arcilla.
Es de larga duración.