No es lo mismo lo que implica por un lado una pareja sin hijos, en la que se podría hablar de familia en relación al grupo familiar de cada uno de los miembros de la pareja.
En este caso pueden haber intromisiones de las familias en la pareja, que si no se toman las precauciones del caso, pueden repercutir negativamente en la pareja. En este caso, lo que más se recomienda es entablar una buena comunicación en la pareja, para que no existan malos entendidos, como efecto de esas intromisiones inevitables, que se dan desde la familia a la pareja.
Por otro lado, están las parejas que ya han conformado una familia y en la que la dinámica intrafamiliar implica conflictos y sucesos propios, de lo que sucede en una familia. La tramitación adecuada por estas etapas de la familia y la conservación de la pareja como tal implica varios aspectos.
Los conflictos que pueden sobrevenir en este tipo de parejas se relacionan por ejemplo con:
- la educación de los hijos,
- la conservación del espacio íntimo de la pareja, en contraposición con la convivencia con los hijos,
- el desarrollo psicoafectivo de los hijos,
- la rememoración de cómo ha sido educado uno, al educar a los hijos y el choque de valores y formas de educar y llevar adelante la crianza de los hijos, entre otros varios aspectos que implica una familia para la pareja.