Observa su aspecto exterior, su superficie es agresiva, hasta puede que te lastimes al intentar manipularla. Sin embargo, su interior te reserva una pulpa dulce y delicada, jugosa y excitante al paladar.
Si te detienes a pensar, puede que tu vida sea como una piña que debes calar para extraer de ella lo mejor. Hasta el momento sólo te has concentrado en su aspecto exterior, es hora que empieces a disfrutar del néctar que tiene para ofrecerte. Este ritual te puede ayudar.
Materiales:
Procedimiento:
- Elige un día sábado para realizar este ritual.
- Coloca la rodaja de piña en el centro de un plato.
- Distribuye alrededor de la misma, el azúcar, la canela y la menta.
- Sitúa la vela a un lado del plato, enciéndela y deja que se consuma totalmente.
- Piensa al hacerlo en lo que la vida te reserva bajo su áspera envoltura y concéntrate en ello.
- Al día siguiente cuando despiertes, desayuna con la piña pasándola por la canela, el azúcar y la menta.
- Comienza a disfrutar del resto de tu vida, las buenas nuevas llegarán, si te decides a paladear lo mejor de ella.