A decir verdad, esta es una simplificación un tanto desvíada del origen anterior de esta creencia, ya que más remotamente los celtas rendían culto a los árboles, a los que consideraban representaciones de los dioses en la tierra. Se creía que eran un cable a tierra, por donde se iban los males, de allí la costumbre de tocarlos. En tal sentido, las propiedades benéficas de la madera, sólo eran referidas a su estado natural. Un objeto de madera, tenga o no patas, implica un árbol muerto y sólo las sucesivas adaptaciones, han podido darle un carácter mágico y protector.
Además, tanto los indios norteamericanos que vivieron alrededor de 2000 años antes de Cristo, como los griegos, rendían culto al roble, al que consideraban morada de algún dios, por ser frecuentemente alcanzado por los rayos. En cualquier caso, si estás pensando adoptar un amuleto mágico de madera, lo más indicado es un trozo de corteza que tú mismo hayas tomado de su entorno natural, sea o no de roble o aromatizada, como indican otras creencias, lo cierto es que si te lo crees, ten por seguro que funcionará.
Por otra parte, también los egipcios adoraban a determinados árboles, a los que consideraban sagrados, encontrarás más información al respecto en Magia egipcia: hechizos, amuletos, talismanes y leyendas.
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