Cabe aclarar, que si esa persona no está interesada en el encuentro, su realización será inútil. Sin embargo, si al igual que tú, desea que se produzca, este sencillo y bello ritual, los acercará el uno al otro.
Todo lo que necesitas es una espiga de gladiolo blanco. A propósito, ¿haz observado esta espiga?, es muy vistosa, las flores están dispuestas en toda su extensión y se abren suavemente, contrastando con el aspecto intrincado del que surgen. Así son a veces, los caminos del amor.
Procedimiento:
- Toma esta espiga y dirígete a un parque o plaza. De ser posible, asegúrate que en el mismo, haya algún tipo de fuente de agua natural o artificial.
- Corta la flor superior y resérvala, mientras arrojas el resto de la espiga al curso de agua, pensando en la persona con la que deseas concretar tu cita.
- Al llegar a tu casa, coloca la flor reservada entre dos hojas de papel suave, en el interior de un libro. Antes de que se seque completamente, si la persona que te gusta, comparte tu interés, la cita se concretará.