De acuerdo a los especialistas en radiestesia, los seres vivos, por su composición bioelectroquímica y fisiológica, poseen una cualidad receptiva de estas emanaciones o fuentes de energía, denominada biorecepción.
La radiestesia cree en la existencia de una fuerza que une mente y cuerpo, y que nos brindaría la posibilidad de acceder a respuestas que conocemos o que recibimos pero no podemos decodificar.
Las corrientes de agua subterránea, los yacimientos minerales, las corrientes telúricas, las zonas geopatógenas, la contaminación electromagnética, los animales y plantas, la salud humana, y todo lo que cause alteración en la energía que forma parte del equilibrio de la naturaleza es objeto de estudio de esta especialidad.
Siguiendo los parámetros de la radiestesia, el insomnio, el cansancio y la depresión, tres males que aquejan actualmente a gran parte de la población mundial, irían de la mano con los efectos negativos de las radiaciones energéticas.
Por esto resultaría vital, de acuerdo a los estudios radiestésicos, neutralizar el flujo radiactivo del lugar donde la persona duerme o transcurre la mayor parte de su tiempo, que puede provenir de fallas geológicas o aguas circulantes a profundidad. Si esta energía es negativa, podría provocar síntomas relacionados con el insomnio, el cansancio y la depresión.