Comer con seguridad: materiales de cocina y agua potable
Seguridad alimentaria
La limpieza de los materiales que se usan en la cocina y las condiciones del agua que consumimos en nuestro hogar son otras importantes cuestiones de seguridad alimentaria.
En principio, es necesario realizar continuamente una limpieza completa de las ollas de metal, platos de cerámica y utensilios en general, incluyendo abridores de latas, con jabón y agua caliente. También es recomendable enjuagarlos y desinfectarlos hirviéndolos en agua limpia, sumergiéndolos posteriormente durante 15 minutos en una solución de lejía recién preparada.
En cuanto al agua, que en muchas zonas registra problemas en cuanto a su potabilidad, los especialistas aconsejan consumirla embotellada, del tipo agua mineral o en bidones. Otra posibilidad es hervirla para hacerla inocua, eliminando así la mayoría de microorganismos que causan enfermedades transmisibles.
Si el agua está turbia, hay que filtrarla, dejarla decantar y hervirla al menos durante un minuto. Después de dejarla enfriar, es necesario guardarla en recipientes limpios con tapa. Si el agua a la que podemos acceder no es confiable y no se puede hervir, otra opción es desinfectarla con lejía o blanqueadores del tipo peróxido de hidrógeno.
Al dar sabor al agua y al comprobarse que los desinfectantes no eliminan todos los posibles riesgos, esta es una práctica a aplicar sólo en condiciones extremas. En este caso, se añaden alrededor de 10 a 20 gotas de lejía por cada cinco litros de agua, agitándola bien y dejándola en reposo durante 30 minutos antes de usarla.
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