Mientras Shiva se identifica, simbólicamente, con el semen blanco, la luna, la pasividad y la conciencia, Shakti, se asocia a la sangre roja, el sol, la actividad y la naturaleza.
Shiva y Shakti existen en conjunción inseparable. La meta del tantrismo, es trasladar esa fusión trascendente de los dos principios al individuo.
El tantrismo pone el acento en el aspecto dinámico de lo Divino, representado por Shakti, en lugar de ponerlo en el Ser, representado por Shiva.
- Shakti es el poder y energía surgidos de la conciencia de Shiva, es fuerza de creación, naturaleza y también, fuerza del cambio, de la transformación espiritual y de la destrucción del ego. Es la madre universal, femenina, activa, cambiante, el complejo mente-materia, el conjunto de todas las actividades psicofísicas, la totalidad en movimiento, que se convierte así en el poder de Shiva, el Ser.
- Shiva por su parte, es el sustrato del universo, la energía estática que fecunda todo mediante la fecundidad de Shakti. El que todo lo contiene, lo abarca, lo emite y lo reabsorbe. Ilimitado, transtemporal, inconmensurable, el gran pacificador, el imperturbable, el dador de vida, el señor de la vida y la muerte, el señor de los chakras, el observador, la conciencia testigo.