Existen distintas variantes de la serie de ejercicios del juego de los cinco animales, de acuerdo con las diferentes escuelas y familias, que han desarrollado y transmitido este conocimiento a lo largo de los siglos.
En todas ellas, se busca mediante la práctica de los ejercicios, la integración total entre la mente, el espíritu, el cuerpo, la respiración y el movimiento.
Para lograr la combinación de la mente con la figura, los movimientos han de ser ágiles, espontáneos y flexibles.
Además estos movimientos deben estar acompañados por una respiración acorde a los mismos, profunda y rítmica. Cada movimiento se debe realizar con el espíritu del animal correspondiente.
Por otra parte, cada animal se relaciona con un órgano en particular y este a su vez, se asocia a una emoción y una energía natural:
- el riñón está relacionado con el miedo, la energía del agua y el espíritu del oso
- el hígado está relacionado con la ira, la energía de la madera y el espíritu del tigre
- el corazón está relacionado con la risa, la energía del fuego y el espíritu del ciervo
- el bazo está relacionado con la obsesión y la energía de la tierra y el espíritu del mono
- el pulmón está relacionado con la tristeza o melancolía, la energía del metal y el espíritu de la grulla.
Sin embargo, cabe aclarar que esto exige años de práctica, aunque con constancia y continuidad pueden apreciarse efectos terapéuticos, mucho antes.