Trata de imitarlo. Para ello debes ejercitar la tranquilidad interna y la agilidad externa. Sólo se requiere constancia y práctica.
Este ejercicio contribuye al fortalecimiento del bazo y el estómago.
Posición inicial: Debes estar de pie, firme pero relajando tu cuerpo durante algunos instantes.
Realización:
- Flexiona lenta y levemente las rodillas y avanza un paso con el pie izquierdo, mientras levantas la mano izquierda a la altura del hombro,
sin alejar el brazo del eje del cuerpo. Proyéctala hacia adelante, como si fueras a asir algo y dobla la muñeca formando una garra con la mano. - Avanza un paso con el pie derecho y levanta el talón del pie izquierdo del suelo, mientras levantas la mano derecha a la altura del hombro. Proyéctala hacia adelante, como si fueras a asir algo y dobla la muñeca formando una garra con la mano. Retira la mano izquierda con el codo ligeramente flexionado.