Se estima que el té blanco es 100 por ciento más eficaz que el té verde en materia de antioxidantes, ya que contiene tres veces más polifenoles. Estos, como se sabe, son potentes antioxidantes presentes en todos los tipos de té y muy conocidos por aumentar las defensas del organismo y neutralizar la actividad de los radicales libres.
Y esto es algo muy importante, ya que los radicales libres son los causantes de la oxidación de las células, lo que puede derivar en enfermedades como el cáncer. Los polifenoles son auténticos expertos en neutralizar la acción de los radicales libres.
De todas formas, también se cree que el té blanco tiene muchas otras propiedades. Entre ellas se encuentra la de ser bueno para las caries; tener una eficacia mayor a las vitaminas C y E; aportar energía, combatiendo la fatiga y el agotamiento mental (tiene cafeína); es diurético y favorecería la eliminación de grasas, mientras que también se cree que es bueno para disminuir los niveles de colesterol malo.