Pero lo cierto es que debes tener algunas precauciones. Generalmente, todos los tipos de tés deben consumirse preferentemente lejanos de los horarios habituales de la comida, por lo menos media hora antes o media hora después, como mínimo. Es que puede llegar a dificultar la correcta absorción del hierro, proveniente de los alimentos.
Otro de los problemas que pueden hacerte declinar de beber té rojo, al menos en grandes cantidades, es que sufras de hipertensión. Es que esta bebida, al pertenecer a la gama de los tés, tiene teína, una sustancia estimulante que no es recomendable para hipertensos.
Aquellos que tengan dudas acerca de los perjuicios que le pueda causar el té rojo, pueden consultar este artículo, que habla sobre las contraindicaciones del pu-erh.
También es importante recomendar una bebida que puede ser apta para todos los que deseen consumir té rojo pero sin teína, ya que existe un reemplazo con propiedades muy similares, pero que no procede de la camellia sinensis y, por ende, no posee teína: el rooibos.