El té verde, al contrario de otros, es un té joven, que se caracteriza por su frescura y no por sus largos procesos de fermentación que pueden llegar a durar años enteros. Por eso mismo, lo mejor es consumirlo cuanto antes. No resistirá con su mejor forma y sabor más de un año. De todos modos, lo ideal es conservarlo en una bolsa o recipiente hermético.
Si ya tienes el té verde preparado y deseas preservarlo varios días en el refrigerador, debes saber que esto no afectará sus propiedades pero tal vez sí su sabor. Siempre, lo mejor, es respetar los tiempos de preparación (agua a 70 grados centígrados, tiempo de reposo indicado según la variedad) y consumirlo cuanto antes, ya que así es como se aprecia todo su sabor, aroma y color.
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