A diferencia del Batik, estas zonas no son enmascaradas con ceras, sino mediante procedimientos de atado, cosido, doblado, enrollado, fruncido, etc; cada uno de los cuales recibe un nombre particular, asociado a la técnica empleada en su realización.
Una de las particularidades más atractivas de esta técnica, es que implica cierto grado de imprevisibilidad, logrando dentro de la línea de determinados efectos buscados, resultados siempre diferentes y, frecuentemente, muy impactantes. Esta magia especial que encierra su práctica, ha sumado muchos adeptos en el resto del mundo.
Sin embargo, la mayoría de las técnicas empleadas proceden de las artes tradicionales japonesas. Durante siglos, éstas se han enriquecido con el aporte de sus artesanos, quienes las han ensayado, desarrollando infinidad de modos de hacer, para lograr diseños específicos.
Las técnicas tradicionales también han sufrido modificaciones en su occidentalización y sin duda, con el aprovechamiento de otros materiales y herramientas, no sólo tienden a simplificarse, sino que abren un campo más amplio para la experimentación.
(Fuente de información y de la imagen: World Shibori Network )