Tanto la tensión arterial como el colesterol alto influyen directamente sobre el normal funcionamiento del sistema cardiovascular por diferentes mecanismos.
Si la tensión arterial se encuentra por encima de 80/140 mmHg, los vasos sanguíneos se contraen y se ven afectados produciendo complicaciones como:
- Trombosis venosas.
- Arteroesclerosis.
- Síndrome coronario agudo.
- Infarto de miocardio.
- Isquemia cardíaca y renal.
- Accidente cerebro vascular, entre otras.
Esto se debe a que cuando existe un cuadro de hipercolesterolemia, existe una alta probabilidad de formar placas de ateromas que se depositan en las paredes arteriales, reduciendo el calibre de las mismas. Esto trae como consecuencia un menor flujo sanguíneo y por ende, un aporte menor de oxígeno. Por lo tanto, hay más probabilidad de padecer cualquiera de las complicaciones mencionadas con anterioridad.
El colesterol alto y la tensión arterial alta se relacionan y se potencian produciendo un mayor daño cardiovascular. Por este motivo es muy importante controlar estos dos factores de riesgo.
Para lograr este control es necesario:
- Tomar la medicación indicada.
- Realizar una dieta pobre en grasas, sodio y rica en fibra.
- Practicar actividad física en forma periódica.