El masaje tailandés trabaja sobre el entorno, adecuando el ambiente, haciéndolo apetecible para lograr la relajación pero también para equilibrar las fuerzas energéticas que fluyen por tu interior. No olvides que es una práctica también bastante conectada con lo espiritual.
Las técnicas de manipulación corporal varían de acuerdo a la presión con las que son ejecutadas. Pero las zonas de acción no dejan sitio sin cubrir: palmas, dedos, brazos, codos, rodillas, pantorrillas e incluso pies pueden ser empleados por el terapeuta sobre tu cuerpo al momento de aplicar el masaje.
Aquí tienes un interesante vídeo demostrativo:
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